Crisis en la láctea Verónica: 700 familias en riesgo y un pueblo en vilo en Lehmann
La paralización total de la planta de Verónica en Lehmann, Santa Fe, mantiene en incertidumbre a trabajadores y vecinos. La situación impacta de lleno en la economía local y pone en jaque el futuro de más de 150 familias en la localidad.
La noticia del cierre de FATE, que dejó 920 trabajadores sin empleo en Virreyes, provincia de Buenos Aires, volvió a encender las alarmas sobre la crisis industrial en Argentina. Sin embargo, mientras en el conurbano bonaerense el impacto es masivo, en el interior productivo las consecuencias pueden ser aún más devastadoras.
En la localidad santafesina de Lehmann, cercana a Rafaela, la histórica láctea Verónica atraviesa una situación crítica que amenaza con convertirse en un golpe estructural para toda la comunidad.

Una planta paralizada y 150 empleos en juego
La empresa, que cuenta con tres plantas productivas y un depósito, hoy se encuentra totalmente inactiva en Lehmann. Según los trabajadores, no ingresa materia prima y la producción está detenida por completo.
Lucas Giorgi, vecino de la localidad, describe el escenario actual con crudeza:
“Hoy la empresa está totalmente parada. Ver esto totalmente inactivo es un cementerio donde realmente implica una tristeza muy profunda”.
En Lehmann residen entre 3.000 y 4.000 habitantes. De los aproximadamente 700 puestos de trabajo que la firma sostiene en total, 150 corresponden a la planta local. La mitad de esos trabajadores vive en el pueblo; el resto se distribuye entre Rafaela y Sunchales.
La caída de la actividad no solo afecta a las familias de los empleados, sino que genera un efecto dominó en comercios, servicios y proveedores de la región.

Del trabajo a fasón al “abandono total”
La crisis no es nueva. Según relatan los trabajadores, los problemas comenzaron años atrás con atrasos salariales. En septiembre se alcanzó un acuerdo para trabajar a fasón —procesando leche de terceros— lo que permitió sostener parcialmente la actividad durante algunos meses.
Ángel Villarruel, uno de los empleados con mayor antigüedad en la planta, explica cómo se fue agotando esa alternativa:
“En enero sabíamos que esto se terminaba, y lamentablemente se terminó, y hoy estamos en una situación realmente de abandono, esa es la palabra”.
Actualmente, la planta permanece abierta pero sin operar.
“No tenemos una entrada absolutamente de un litro de leche, no tenemos nada. Se cortó totalmente todo”, afirma Villarruel.
La infraestructura está lista para producir. Los trabajadores continúan asistiendo a cumplir horario, pero sin tareas. La incertidumbre es absoluta: no hay comunicación oficial clara, no hay anuncio de cierre ni plan de reactivación.

El impacto económico en Lehmann
La economía de Lehmann depende en gran medida de tres empresas: la láctea Verónica, la metalúrgica Motorparts y una fundición de piezas de hierro. El cierre o vaciamiento definitivo de la planta láctea implicaría un golpe difícil de revertir.
Villarruel lo resume con claridad:
“No afecta solamente a nosotros como empleados. Hace un efecto dominó. Baja el consumo, quita de pagos de obligación y arrastra realmente una situación muy compleja”.
La preocupación no es solo laboral, sino social. La caída del poder adquisitivo repercute directamente en almacenes, ferreterías, talleres, profesionales independientes y servicios básicos del pueblo.

Una historia de crecimiento que hoy se desmorona
La instalación de la fábrica en Lehmann fue, en su momento, una apuesta conjunta entre empresarios y la comunidad. Según el recuerdo de los trabajadores, la comuna brindó apoyo logístico y condiciones favorables para el traslado y desarrollo de la planta.
Con el paso de los años y tras el fallecimiento de algunos de sus fundadores, la conducción empresarial cambió y —según denuncian los empleados— comenzaron los problemas más profundos.
Villarruel expresa con impotencia:
“Siempre estuvimos predispuestos a acompañar. Cobramos en dos veces, en tres veces. Por eso da mucha impotencia que los dueños no vengan a hablar con nosotros”.
La falta de respuestas concretas alimenta el desgaste emocional. Los trabajadores hablan de problemas de salud, estrés e incertidumbre prolongada. A diferencia de un cierre definitivo —doloroso pero claro—, aquí la agonía es abierta y sin horizonte.

Incertidumbre total: planta abierta, producción cero
Uno de los aspectos más angustiante es que la empresa no anunció formalmente su cierre. Tampoco confirmó venta, concurso preventivo o reestructuración. La planta está operativa, pero paralizada.
Lucas Giorgi marca la diferencia con el caso de FATE:
“Acá no se sabe qué va a pasar. No se cierra, no se vende, no se produce. Entonces la incertidumbre es total, la espera es larga, la agonía es larga”.
Mientras tanto, las familias enfrentan compromisos económicos sin ingresos asegurados. Los trabajadores buscan alternativas para poder realizar tareas externas sin perder su condición laboral formal, ante la ausencia de salarios.

Crisis industrial en Argentina: el impacto en el interior productivo
El caso de Verónica en Lehmann refleja un fenómeno más amplio: la fragilidad de las economías regionales frente a crisis empresariales prolongadas. En grandes centros urbanos, la diversificación productiva amortigua los impactos. En pueblos pequeños, una sola empresa puede definir el destino de toda la comunidad.
La paralización de la láctea no es solo un conflicto laboral: es una amenaza directa al entramado social, económico y demográfico de la región.
Un pueblo que pide respuestas
Hoy, cada mañana, los trabajadores se concentran frente a la planta para visibilizar la situación y convocar el acompañamiento de la comunidad. No buscan confrontación, sino respuestas.
“Nosotros no somos de ganar”, dice Villarruel. “A mí me gustaría venir acá y decir gracias a Dios voy a trabajar. Pero venimos y no tenemos trabajo”.
En Lehmann, la fábrica no solo produce lácteos: produce identidad, estabilidad y futuro. Su parálisis deja al pueblo entero en suspenso.
La gran pregunta sigue sin respuesta: ¿habrá reactivación o Lehmann perderá uno de sus pilares históricos?

