De Raedemaeker: dólar planchado y costos en alza, la ecuación difícil del productor
El campo frente al desafío de las 300 millones de toneladas: la mirada de Gabriel De Raedemaeker tras el discurso de Javier Milei
Gabriel De Raedemaeker
Apertura de sesiones en el Congreso: promesas y expectativas para el agro
La frase no pasó desapercibida. En un contexto de ajuste fiscal, presión impositiva y debate sobre los derechos de exportación, el anuncio encendió expectativas —y también cuestionamientos— dentro del campo argentino.
Para analizar el impacto real de este objetivo y el mensaje presidencial, consultamos a Gabriel De Raedemaeker, dirigente agropecuario y referente del sector.
“Es un anhelo compartido, pero estamos pisados”
De Raedemaeker reconoció que el objetivo de duplicar la producción es deseable, pero advirtió que las condiciones actuales no permiten pensar en un salto de esa magnitud.
“Indudablemente es un anhelo compartido. Nosotros también quisiéramos poder estar produciendo muchísimo más de lo que estamos posibilitados de producir, lo que el Estado nos deje producir, porque nos tienen pisados”.
El dirigente sostuvo que, más allá de los avances macroeconómicos que la actual administración afirma haber logrado, el productor sigue enfrentando una ecuación adversa.
“Tenemos problemas serios de competitividad que nos imposibilita dar ese enorme salto productivo que quisiéramos poder dar, producto del peso del Estado todavía sobre las producciones agropecuarias”.
La frase sintetiza una preocupación estructural del agro argentino: presión fiscal elevada, costos en dólares crecientes y escasa competitividad frente a países como Brasil o Estados Unidos.
Derechos de exportación: el principal obstáculo
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el impacto de los derechos de exportación —retenciones— en la rentabilidad y la posibilidad de inversión del sector.
De Raedemaeker fue categórico:
“Sabemos que vamos a seguir pagando derechos de exportación, que son el principal problema que tenemos para poder dar ese enorme salto productivo que todos estamos esperando”.
El dirigente explicó que la eliminación o reducción significativa de estas cargas sería clave para liberar recursos que hoy no pueden destinarse a tecnología, infraestructura o ampliación productiva.
De 150 a 300 millones de toneladas: ¿qué se necesita?
La meta planteada por el presidente no solo implica mayor producción, sino una transformación profunda del sistema agroindustrial argentino.
Para De Raedemaeker, alcanzar las 300 millones de toneladas requiere:
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Inversiones en infraestructura.
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Expansión de la frontera agropecuaria.
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Mayor uso de riego.
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Intensificación productiva en agricultura, tambo y ganadería.
Pero advirtió que todo esto tiene una base económica que hoy no cierra.
“El peso del Estado, bajo el lema del equilibrio fiscal, le sigue impidiendo remover los derechos de exportación”, señaló, y agregó que el sector continúa siendo un pilar clave en la recaudación.
La tensión es evidente: el Gobierno necesita mantener el superávit fiscal, y el agro sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos tributarios.
Dólar planchado y costos en alza: la ecuación difícil del productor
Otro punto crítico es la macroeconomía. Según De Raedemaeker, la unificación cambiaria y otras reformas no han logrado mejorar la situación del productor en términos reales.
La consecuencia directa es que cualquier mejora productiva requiere primero un alivio impositivo.
En palabras del dirigente:
“Cualquier instancia de superación viene de la mano de la disminución del peso impositivo, y eso trae aparejado la eliminación del derecho de exportación. No hay muchas vueltas”.
El tono del discurso y la relación política con el campo
Más allá del contenido económico, De Raedemaeker también cuestionó el tono del mensaje presidencial.
En cuanto al vínculo entre el Gobierno y el sector agropecuario, dejó una definición contundente:
“Sabemos perfectamente que los distintos gobiernos, con diferentes orientaciones, siempre ven al campo como la caja de recursos fiscales más fáciles de atacar”.
La frase resume una percepción histórica del agro argentino: ser considerado un aliado estratégico en el discurso, pero también una fuente constante de financiamiento fiscal.
¿Puede el campo liderar la revolución productiva?
La promesa de una “revolución” agropecuaria hacia las 300 millones de toneladas plantea un debate central en la Argentina actual: ¿puede el campo duplicar su producción sin una reforma impositiva profunda?
Mientras tanto, el objetivo trazado por el presidente en el Congreso abre un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno y el agro.
La expectativa está planteada.
