Rosario

Soja:  $474.500,00 - Maiz: $242.000,00 - Sorgo: $263.530,00 - Trigo: $255.000,00 - Girasol: $540.930,00

Argentina

“Hay fábricas reprogramando su producción para reducir gastos, lo que afecta turnos y días de trabajo, hay preocupación en la cadena de pagos y prima la precaución”

Por Daniel Urcía, presidente de FIFRA y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina

19-03-2026

En febrero volvió a bajar la faena vacuna, pero la caída no fue tan marcada como en enero, a pesar de que en el segundo mes del año hubo sólo 18 días hábiles por los feriados de carnaval, a los que se suman los efectos indirectos del paro general.

Como dijimos en ediciones anteriores, se avecina un año especialmente difícil para el sector de la industria cárnica y ya hay impactos resonantes: tres plantas con habilitación de mercados externos ubicadas en Bahía Blanca (Buenos Aires), Bernasconi y General Pico (La Pampa) dejaron de operar entre fines del año pasado y los primeros meses de este. Entre las tres, faenaron 172.543 cabezas el año pasado.

Pero también hay otras fábricas que están reprogramando su producción para reducir gastos, lo que afecta los turnos y días de trabajo.

Por otro lado, en el eslabón comercial de la cadena hay preocupación por el alargamiento de los plazos de pago, lo que genera descalces financieros y, en algunos casos, pérdidas del capital de trabajo. El crédito característico del sector es soportado por la cadena, porque casi no hay financiamiento bancario o externo para la compra de hacienda con destino a faena.

Como también lo señalamos, este será un año para revisar y controlar todos los costos. Las empresas deberán ser muy precavidas en la toma de decisiones.

El atraso en la devolución de reintegros de IVA por ARCA pasa a ser absolutamente relevante, en virtud de la revaluación que tuvo la hacienda, y representa un daño financiero adicional que restringe la capacidad y operatoria comercial.

En otro plano, el crecimiento de la faena marginal con destino comercial (a campo), tanto de vacunos como de porcinos —situación que la gran mayoría de comunas, municipios y organismos miran para otro lado—, pone en serio riesgo la actividad formal y el empleo registrado.

Los incrementos de precios de la hacienda parecen haber alcanzado sus niveles máximos y, a juzgar por la respuesta de matarifes y frigoríficos, se estaría encontrando un escenario de precios algunos escalones por debajo de los picos recientes.

Es probable que estos valores se sostengan durante algunos meses. Cabe destacar que los precios de la carne y de la hacienda para faena aumentaron en torno al 70%, duplicando la inflación, algo que no es sostenible en el tiempo, ya que las empresas terminan quedándose sin capital de trabajo. Esto, sin contar los incrementos en otros rubros como combustibles, energía eléctrica, gas y salarios.

Con estos precios de la carne vacuna, y según mediciones del IPCVA, se amplió la relación con el pollo. Actualmente, con 1 kilo de asado se pueden comprar 3,94 kilos de pollo, una brecha muy cercana al máximo logrado en 2022 (3,96 a 1).

Por otra parte, la relación con la carne de cerdo es de 2 a 1, la diferencia más amplia desde 2022, cuando era de 1,48 kilos de carne porcina por uno de carne vacuna.

Esta situación permite que la carne porcina gane terreno como alternativa para el consumidor, pese a que la Encuesta Nacional de Hogares (2004) —base de la construcción del IPC— no le otorga relevancia en su composición.

Seguí a Los Agusti icon-calendar

Contactanos por cualquier consulta