Salarios rurales en alza, pero aún lejos de recuperar el poder adquisitivo
Si bien el incremento representa un alivio en el corto plazo, desde el gremio advierten que no logra revertir el atraso estructural que arrastran los salarios rurales.
Si bien el incremento representa un alivio en el corto plazo, desde el gremio advierten que no logra revertir el atraso estructural que arrastran los salarios rurales. El acuerdo establece una actualización progresiva del salario del peón general: En total, se trata de una mejora nominal de $92.785 en el período. Este esquema escalonado busca recomponer parcialmente los ingresos en un contexto inflacionario, aunque sin lograr equiparar la pérdida acumulada del poder de compra. El salario rural viene arrastrando desde hace años: “El trabajador rural no puede seguir siendo la variable de ajuste”, enfatizaron desde el gremio. El acuerdo se da en medio de una transición institucional que impacta directamente en la dinámica salarial. La tradicional intervención de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario está siendo reemplazada por esquemas de negociación colectiva bajo la Ley 14.250. Este cambio ha generado: Desde el gremio advierten que debilitar el rol de la CNTA en un sector tan vulnerable puede traducirse en menor cobertura y mayor desigualdad. Uno de los puntos más críticos señalados por el sindicato es la desconexión entre el crecimiento del agro y la realidad de los trabajadores: Esta brecha refuerza la necesidad de una recomposición más profunda y sostenida. Desde la UATRE aseguraron que mantendrán un seguimiento permanente de la evolución salarial y buscarán nuevas instancias de negociación. El objetivo es claro:Aumentos escalonados hasta mayo
Un avance insuficiente frente al atraso histórico
Desde la UATRE remarcaron que, si bien la actualización “permite comenzar a recuperar ingresos”, no alcanza para compensar el deterioro acumulado.
Cambios en el sistema de negociación
Producción récord vs. salarios rezagados

Lo que viene
avanzar hacia una recomposición que permita recuperar el poder adquisitivo perdido y corregir el atraso histórico del sector.En síntesis, el acuerdo representa un paso adelante, pero deja en evidencia un problema más profundo: la necesidad de redefinir el esquema salarial rural en un contexto económico desafiante y en plena transformación institucional.
