El futuro del campo en España: "El cultivo orgánico de aguacate y mango es la única salida"
El cultivo ecológico de aguacate y mango se dispara en España, transformando el paisaje agrícola del país. El sector ya representa casi un tercio de la superficie total de subtropicales, impulsado por la demanda europea y una estrategia centrada en la calidad.
España está viviendo una profunda transformación en su sector agrícola, pasando de ser conocida como "la huerta de Europa" a convertirse en "el trópico del continente", según coinciden los agricultores.
El cultivo subtropical ecológico, impulsado principalmente por la creciente demanda de aguacate y mango, ocupa ya 10.341 hectáreas certificadas, lo que supone casi un tercio de la superficie total de estos cultivos en el país.
Este auge, concentrado principalmente en Andalucía pero con una notable expansión en la Comunidad Valenciana y Canarias, ha posicionado a España como la primera potencia de la Unión Europea en explotaciones agrarias orgánicas. En los últimos 15 años, el número de fincas de este tipo se ha multiplicado por siete.
Un crecimiento exponencial en cifras
Los datos reflejan una revolución en el subsector. Según la entidad de certificación ecológica CAAE, las explotaciones ecológicas de frutas tropicales han crecido a un ritmo sostenido del 15% anual durante los últimos tres lustros.
El área de cultivo actual es casi 30 veces superior a la que existía en 2001, cuando apenas se contabilizaban 375 hectáreas.
Las proyecciones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) indican que la superficie total de subtropicales (convencional y ecológica) superará las 35.000 hectáreas en la campaña 2025/26. Dentro de este total, se estima que el cultivo orgánico sobrepase las 12.000 hectáreas en el presente año.

El consumidor, motor del cambio hacia lo ecológico
El detonante de este fenómeno es el cambio en los hábitos de consumo, especialmente en el mercado europeo. La fruta tropical ha dejado de ser un producto exótico para convertirse en un básico en la cesta de la compra. Alejandro Hevilla, responsable de subtropicales en CAAE, explica que la demanda de certificación ecológica no para de crecer.
"El volumen de trabajo es muy significativo y es lógico porque se trata de una palanca de la que tira fundamentalmente el consumidor, que cada vez está más concienciado y comprometido con hábitos de vida saludable, pero también con el respeto al ecosistema".
Este consumidor no solo busca alimentos saludables, con la garantía de no haber sido tratados con productos de síntesis química, sino que valora los protocolos respetuosos con el medio ambiente.
Aspectos como la biodiversidad, el uso responsable del agua y la riqueza de los suelos marcan la diferencia. Juan Manuel Sánchez, director gerente de CAAE, añade que las cadenas de supermercados europeas también ponen el foco en las condiciones sociales justas de los trabajadores.
Calidad y diferenciación: la estrategia de futuro
Para los expertos, el camino orgánico es la única vía para asegurar la competitividad del sector. Aunque España es el primer productor de aguacate y mango de Europa, el 90% del consumo de la UE procede de importaciones de otros continentes.
Iñaki Hormaza, científico del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora, sostiene que la clave no está en el precio, sino en la calidad.
"Con la fruta que entra desde otros destinos no se podrá competir en precio. Esa no debe ser la batalla del productor español, pero sí en calidad; dada la gran valoración que tiene nuestro aguacate y nuestro mango, y este factor conecta de lleno con la diferenciación que aporta el orgánico".
Hormaza defiende que "el futuro del aguacate y del mango de la península pasa por el cultivo orgánico", ya que existe un nicho de mercado y un amplio margen de crecimiento.
De seguir esta tendencia, las proyecciones apuntan a que España podría alcanzar las 24.000 hectáreas de aguacate y mango orgánico en el horizonte de 2030.
