La mancha blanca del maíz avanza ante condiciones climáticas propicias
La Red de Manejo de Plagas de Aapresid advierte sobre el avance de la mancha blanca en maíz, una enfermedad que amenaza los rendimientos. Las condiciones climáticas recientes favorecen su proliferación, lo que requiere un enfoque integral para su manejo.
Las recientes lluvias y la alta humedad en diversas regiones han creado un ambiente ideal para la propagación de la mancha blanca del maíz. Esta enfermedad, que ha cobrado relevancia en cultivos tardíos, es causada principalmente por el hongo *Phaeosphaeria maydis*, aunque nuevas investigaciones sugieren que la bacteria *Pantoea ananatis* también podría desempeñar un papel significativo.
La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) enfatiza la importancia de comprender los factores que favorecen esta enfermedad para poder ajustar las decisiones de manejo adecuadamente. "El manejo de esta enfermedad debe abordarse de manera integral", destacan los especialistas.
Condiciones favorables para la enfermedad
El desarrollo de la mancha blanca está asociado a condiciones específicas: alta humedad relativa (más del 60%), lluvias frecuentes, temperaturas moderadas (entre 15 y 20 °C), noches frescas y períodos prolongados de mojado foliar. Los rastrojos y las malezas pueden actuar como fuente de inóculo, mientras que el viento y la lluvia facilitan su dispersión.
Los síntomas iniciales incluyen pequeñas manchas blanquecinas en las hojas, que evolucionan hacia lesiones blanco-grisáceas rodeadas por un halo oscuro. A medida que avanza la enfermedad, estas lesiones pueden fusionarse, afectando grandes áreas del tejido foliar.
"Niveles elevados de severidad comprometen la fotosíntesis, afectando el llenado de granos y el rendimiento", advierten desde la REM.
Estrategias de manejo recomendadas

Para mitigar el impacto de la mancha blanca, la REM recomienda adoptar un enfoque preventivo. La elección de híbridos con mejor comportamiento sanitario es fundamental, ya que, aunque no existen variedades completamente resistentes, hay diferencias significativas en la susceptibilidad.
El monitoreo sistemático del cultivo es crucial, especialmente en campañas como la actual. Detectar la enfermedad en sus etapas iniciales permite evaluar su evolución y definir estrategias de intervención más eficaces. Además, prácticas como la anticipación de la siembra y la nutrición balanceada del cultivo son esenciales para reducir el riesgo.
En cuanto al manejo químico, la selección de fungicidas debe basarse en una evaluación integral que contemple la severidad de la enfermedad y las condiciones ambientales. "Se deben considerar mezclas de estrobilurinas con triazoles o carboxamidas, ajustando las estrategias a cada situación", aconsejan los expertos.
La importancia de la anticipación en el manejo agronómico
A medida que la mancha blanca se vuelve más frecuente, se hace necesario generar más información sobre el patógeno y evaluar estrategias de manejo. "La combinación de genética, monitoreo y lectura del ambiente permitirá ajustar decisiones y reducir el impacto de la enfermedad", concluyen desde la REM.
En un contexto donde la humedad marca el pulso de las campañas agrícolas, la anticipación resulta más efectiva que la reacción tardía, convirtiendo la preparación en una herramienta clave para los productores.
