Hongos: El cultivo que no descansa
Una empresa en Pilar produce más de 38.000 kilos de hongos por semana gracias a un modelo de cultivo continuo que funciona todo el año. Con una fuerte inversión en tecnología, abastece casi la mitad del mercado nacional y planea seguir expandiéndose.
La empresa Hongos del Pilar ha consolidado un sistema de producción industrial que le permite cosechar más de 38.000 kilos de champignones y portobellos semanalmente, abasteciendo entre el 45% y el 50% del mercado argentino.
A diferencia de los cultivos tradicionales que dependen de las estaciones, su planta opera de manera ininterrumpida los 365 días del año, garantizando un flujo constante de productos frescos que llegan a las góndolas en menos de 24 horas.
Con una producción anual que supera los 2 millones de kilos, la compañía se ha convertido en un referente del sector gracias a un modelo que combina tecnología de punta con trabajo manual especializado.

Un salto tecnológico para cuadruplicar la producción
El crecimiento de la empresa ha sido exponencial. Mientras que en sus inicios en la década de 1980 el rendimiento era de aproximadamente 7 kilos por metro cuadrado, hoy alcanza entre 25 y 30 kilos en el mismo espacio. Este salto productivo fue posible gracias a la incorporación de sistemas de estanterías y controles automatizados de temperatura, humedad y ventilación.
Esta tecnología permite recrear con precisión el ambiente ideal para cada etapa del desarrollo de los hongos, optimizando el rendimiento y la calidad del producto final.
"Una de las particularidades del cultivo de hongos es que trabajamos con organismos vivos que reaccionan a cada cambio de temperatura, humedad o ventilación. Por eso, gran parte de nuestro trabajo consiste en monitorear permanentemente las condiciones de cultivo para que cada cámara tenga el ambiente que necesita". — Laura Márquez, jefa de cultivo de Hongos del Pilar
Del compost al consumidor en tiempo récord
El ciclo productivo comienza con la elaboración de un sustrato a base de compost orgánico. Tras ser pasteurizado para eliminar impurezas, se inocula el hongo y se traslada a las cámaras de cultivo. Allí, mientras algunas cámaras están en plena cosecha, otras se encuentran en etapa de incubación o preparación para un nuevo ciclo.
Al final del proceso, la cosecha se realiza de forma manual, seleccionando uno por uno los hongos que han alcanzado su tamaño óptimo. Esta eficiencia logística permite que un hongo cosechado por la mañana sea empacado por la tarde y esté disponible para el consumidor al día siguiente.
Inversión y visión a futuro
El desarrollo de la planta no ha sido espontáneo. Desde 2019, Hongos del Pilar ha invertido más de 7 millones de dólares en tecnificación y expansión de sus instalaciones.
La compañía ya tiene trazado su próximo objetivo: pasar de los 2 millones de kilos anuales actuales a una producción de 3 millones para el año 2030, consolidando así su liderazgo en un mercado que demanda alimentos frescos y de alta calidad durante todo el año.
