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La industria frigorífica, contra las cuerdas: baja la faena, suben los costos y crece el reclamo por eliminar las retenciones

El reclamo central: eliminar las retenciones a la exportación de carne de novillo.
Por Daniel Urcía – Vicepresidente de FIFRA y de la UIA

25-07-2026

Un semestre que confirma la tendencia

Los datos del primer semestre del año terminaron de ratificar algo que la industria frigorífica viene señalando desde hace meses: la oferta de hacienda sigue en retroceso.

Durante junio, la faena cayó cerca de un 5% en comparación con el mismo mes del año anterior, con un total de 1,08 millones de bovinos procesados. Si se observa el acumulado de enero a junio, la caída llega al 9%, con poco más de 6 millones de cabezas faenadas.

Al ajustar la comparación por día hábil, la baja resulta similar a la registrada en enero y marzo, lo que confirma que no se trata de un fenómeno aislado sino de una tendencia sostenida en la disponibilidad de ganado.

Más kilos por animal, pero no alcanza

Un dato para destacar es que la producción de carne cayó menos que la cantidad de animales faenados, ya que retrocedió alrededor de un 6% en el semestre. Esto se explica por recrías más largas, mayores pesos de faena y ciclos de engorde más extensos, una señal positiva que muestra que la cadena está agregando kilos por animal.

El número es elocuente: sin la prohibición de peso mínimo de faena, hoy se superan los 240 kilos por res producida, cuando durante la vigencia de esa veda nunca se superaban los 225 kilos. Sin embargo, ese mayor peso individual de la hacienda no logra compensar la fuerte caída en el volumen total de animales disponibles para el consumo y la exportación.

Una paradoja: el mejor momento de la ganadería, el peor para la industria

Mientras distintos analistas —entre ellos Ignacio Iriarte, en su Informe Ganadero— coinciden en que la ganadería argentina atraviesa uno de sus mejores momentos de las últimas décadas, la industria frigorífica enfrenta una realidad completamente distinta. La menor faena implica una utilización más baja de la capacidad instalada, obligando a los frigoríficos a sostener prácticamente la misma estructura de costos fijos con una cantidad de animales cada vez menor. El resultado inevitable es un incremento sostenido del costo por kilo producido.

El derrumbe de los subproductos golpea la ecuación económica

A este escenario se suma otro problema que impacta de lleno en la rentabilidad del sector: la caída del valor de los subproductos. Históricamente, el cuero, las menudencias, las grasas y otros derivados representaban una porción relevante de los ingresos de la industria. Hoy ese aporte se redujo de manera considerable y ya no alcanza para compensar buena parte de los costos del proceso industrial, tal como ocurría en el pasado.

Costos operativos que no dan tregua

El mayor desafío, sin embargo, proviene del fuerte incremento de los costos operativos. La energía eléctrica aumentó por encima de la evolución del precio de la carne, acumulando subas superiores al 60% interanual. A esto se suman incrementos de alrededor del 70% en las alícuotas de las ART, además de aumentos en otros servicios, insumos y gastos laborales que también corren muy por delante de los ingresos de la actividad.

Cuando estos mayores costos se combinan con una menor cantidad de animales disponibles para faenar, el resultado es una pérdida de competitividad que afecta al conjunto de la industria formal.

La informalidad, un fantasma que reaparece en tiempos de crisis

En este contexto, vuelve a preocupar la proliferación de operadores informales. Es un fenómeno recurrente en los momentos de crisis: quienes operan al margen de las normas sanitarias, laborales, fiscales y comerciales tienden a expandirse, generando una competencia desleal que perjudica a las empresas que cumplen con sus obligaciones y termina afectando también a productores, trabajadores y al propio Estado.

Por este motivo, se vuelve imprescindible profundizar las acciones de fiscalización y control para garantizar reglas de juego equitativas. Combatir la informalidad no solo mejora la recaudación fiscal y protege el empleo registrado, sino que fortalece la competitividad de toda la cadena cárnica.

El reclamo central: eliminar las retenciones a la exportación de carne de novillo

Frente a este panorama, existen decisiones de política económica que podrían transformarse en verdaderos incentivos para aumentar la producción de carne vacuna. Una de las principales es la eliminación definitiva del derecho de exportación del 5% que todavía pagan las exportaciones de carne provenientes de novillos.

Este tributo castiga precisamente a la categoría que la Argentina necesita producir en mayor volumen. El país debe avanzar hacia sistemas que permitan recrías más largas y mayores pesos de faena: cada novillo pesado que se produce implica más oferta de carne vacuna sin necesidad de aumentar la cantidad de animales, lo que mejora la eficiencia productiva, diluye los costos industriales y fortalece la competitividad exportadora del sector.

Un incentivo con impacto en toda la cadena

Eliminar esas retenciones enviaría una señal concreta a toda la cadena de ganados y carnes: un estímulo para producir más novillos, incrementar la oferta de carne, generar mayor valor agregado y aumentar las exportaciones. En definitiva, se recaudaría más gracias al crecimiento de la actividad que manteniendo un impuesto que hoy desalienta la producción.

Una oportunidad histórica que exige acompañar a toda la cadena

La ganadería argentina atraviesa una oportunidad histórica. Para aprovecharla plenamente, es necesario que todos los eslabones de la cadena puedan crecer de manera conjunta. Si la producción vive un momento excepcional, la industria también necesita condiciones que le permitan acompañar ese proceso. Corregir las distorsiones que hoy enfrenta el sector no debe entenderse como un beneficio exclusivo para los frigoríficos, sino como una inversión en el futuro de toda la cadena de ganados y carnes.

El rol del Ipcva y la postura de FIFRA

En este marco, la actividad que desarrolla el Ipcva tanto en el mercado doméstico como en el de exportación resulta esencial para sostener y potenciar al sector. Por este motivo, FIFRA no adhiere a la propuesta de desregulación planteada por el ministro del área.

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