Daniel Urcía: "Los impuestos son el 28% del precio de la carne"
El dirigente industrial sostuvo que la baja en la faena bovina —del 12% en lo que va del año— explica la retracción del consumo aparente, que pasó de 51 a 46 kilos por habitante. Advirtió sobre la necesidad de reducir cargas impositivas y burocráticas para que la cadena recupere competitividad.
El consumo de carne vacuna en el país se ubicó este año en aproximadamente 46 kilos por habitante, tras haber alcanzado los 51 kilos durante el período anterior.
Según explicó Daniel Urcía, vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y de la Unión Industrial Argentina (UIA), la baja responde principalmente a la menor oferta de hacienda y no a una pérdida de interés del consumidor, aunque la Argentina mantiene el índice más alto de consumo de carne vacuna a nivel mundial.
"La principal causa de la caída del consumo es la menor oferta de hacienda." — Daniel Urcía
En los primeros ocho meses del año, la faena bovina registró una disminución del orden del 12%, una cifra que se alinea con la baja observada mes a mes en el consumo aparente. Urcía indicó que los analistas del sector coinciden en que el stock ganadero atraviesa un proceso de retención y crecimiento, lo cual se refleja en la menor participación de hembras dentro de la composición de la faena.

Diversificación en el consumo de proteínas
En paralelo, el crecimiento sostenido de la producción y la faena porcina durante los últimos 15 años permitió que ese producto se transformara en una alternativa válida para el consumidor, principalmente a partir del diferencial de precios con la carne aviar. De este modo, el conjunto de las proteínas animales abastece con normalidad la demanda local y los consumidores cuentan con una oferta más diversificada, en la que las distintas carnes compiten entre sí por precio y disponibilidad.
Exportaciones y mercados internacionales
La relación entre exportaciones y consumo doméstico se mantiene, en líneas generales, estable. Urcía aclaró que las variaciones mensuales obedecen a la dinámica comercial de mercados externos cuotificados, como China y Estados Unidos. En ese sentido, precisó que picos puntuales en el volumen exportado pueden vincularse con la posibilidad de aprovechar beneficios arancelarios, lo cual también incide en la fórmula del consumo aparente.
En este marco, una misión comercial integrada por unas 15 empresas visitará en septiembre Miami, Dallas y Houston con el objetivo de consolidar la presencia argentina en Estados Unidos. Luego, en octubre, el sector participará en la feria SIAL París y, en noviembre, en la CIIE de China, el principal destino en volumen para la carne argentina.
"No alcanza con tener un producto reconocido internacionalmente: necesitamos sostener y ampliar el acceso comercial y mejorar permanentemente nuestra competitividad." — Daniel Urcía
Impuestos y costos que dificultan la competitividad
El dirigente advirtió que es indispensable recuperar competitividad y eliminar cargas que pesan sobre la actividad. Entre ellas, mencionó las guías de traslado derivadas de las leyes de marcas y señales, que generan costos y burocracia innecesarios. Asimismo, destacó que los impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales representan alrededor del 28% del precio final que paga el consumidor, según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Argentino (FADA).
"Los impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales representan alrededor del 28% del precio que paga el consumidor." — Daniel Urcía
A esto se suma la necesidad de combatir la competencia desleal y avanzar en un estándar sanitario básico que permita ordenar la actividad y garantizar condiciones equitativas. Urcía remarcó el desafío de generar las condiciones para que toda la cadena recupere competitividad, crezca y aproveche las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales, sin descuidar al consumidor doméstico históricamente ligado a la carne vacuna.
