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Soja: $555.000,00 - Maiz: $299.000,00 - Sorgo: $275.900,00 - Trigo: $340.000,00 - Girasol: S/C   (E) $757.200,00

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Del Vecchio: los cultivos atraviesan una etapa determinante de su desarrollo, con los ciclos intermedios largos ingresando en encañazón

En este sentido, Claudio del Vecchio advierte: “Comienza a ser necesario que lleguen las lluvias de septiembre”, destacando que, si bien el estado general es muy bueno, el acompañamiento climático será clave para sostener el potencial productivo.

14-09-2026
  • Claudio Del Vecchio

Campaña agrícola en el sudeste de Córdoba: claves productivas y climáticas

Trigo: estabilidad en superficie y cultivos en excelente estado

La campaña de trigo en el sudeste de Córdoba y el sudoeste de Santa Fe se presenta con una marcada estabilidad en superficie respecto al ciclo anterior. Sin embargo, en algunas zonas puntuales afectadas por eventos climáticos como granizo y tormentas, se registró un leve incremento en la siembra.

Actualmente, los cultivos atraviesan una etapa determinante de su desarrollo, con los ciclos intermedios largos ingresando en encañazón. Este período implica una mayor demanda de agua y nutrientes, lo que pone el foco en la necesidad de precipitaciones en el corto plazo.

En este sentido, Claudio del Vecchio advierte: “Comienza a ser necesario que lleguen las lluvias de septiembre”, destacando que, si bien el estado general es muy bueno, el acompañamiento climático será clave para sostener el potencial productivo.

Desde el punto de vista sanitario, las condiciones húmedas del invierno favorecieron la aparición de enfermedades foliares, especialmente mancha amarilla. Esto llevó a los productores a intensificar los monitoreos y aplicar controles cuando los umbrales lo requieren, con el objetivo de proteger la hoja, considerada la “fábrica” del cultivo en etapas críticas como espigazón y llenado de granos.

Cultivos de invierno: avances en diversificación

Aunque el trigo continúa siendo el cultivo invernal predominante en la región, en los últimos años se observa una tendencia hacia la diversificación. Es cada vez más frecuente encontrar alternativas como camelina, carinata o colza, que aportan beneficios en términos de rotación y sustentabilidad.

Estos cultivos también muestran, en general, un buen estado, aunque comparten la misma necesidad de lluvias para consolidar su desarrollo en la transición hacia la primavera.

Maíz de primera: mayor superficie y fuerte despliegue en campo

La siembra de maíz de primera avanza a buen ritmo y con una fuerte presencia en los lotes. La actividad es intensa y refleja el interés creciente de los productores por este cultivo, que podría superar la superficie del año pasado.

El maíz se consolida como una pieza clave dentro del esquema productivo, no solo por su aporte a la rotación sino también por su alta respuesta a la tecnología. Desde la elección de híbridos hasta la fertilización y la precisión en la siembra, cada decisión impacta directamente en los resultados.

Del Vecchio resume este aspecto con claridad: “Es el cultivo que más responde a las tecnologías”, lo que explica el nivel de detalle y cuidado con el que se llevan adelante las labores.

A su vez, se hace hincapié en la importancia de una correcta implantación. Una siembra bien realizada, con maquinaria calibrada y condiciones adecuadas, es determinante, ya que los errores en esta etapa suelen ser difíciles de corregir más adelante.

Soja: leve ajuste en superficie y foco en el manejo

En cuanto a la soja de primera, se espera una superficie similar a la campaña anterior, aunque con una posible leve reducción en favor del maíz. A pesar de esto, continúa siendo uno de los cultivos centrales del sistema agrícola regional.

Los trabajos actuales se concentran en la preparación de los lotes, tanto en aspectos físicos del suelo como en el control de malezas. Este último punto sigue siendo uno de los principales desafíos agronómicos.

La presencia de malezas resistentes obliga a una planificación cuidadosa, con aplicaciones de herbicidas preemergentes y estrategias específicas según cada lote, buscando asegurar un inicio del cultivo sin competencia.

Además, los productores avanzan en la adecuación de canales, terrazas y sistemas de escurrimiento, anticipándose a posibles excesos hídricos en el verano.

Clima y fenómeno El Niño: un factor determinante

El contexto climático proyecta un escenario influenciado por un evento Niño, con mayores probabilidades de lluvias y tormentas hacia los próximos meses.

Actualmente, la región presenta buenas reservas hídricas, lo que permite sostener el desarrollo de los cultivos, aunque se vuelve necesario que las precipitaciones acompañen en esta etapa clave del trigo.

En relación a lo que viene, Del Vecchio señala: “El pronóstico sigue siendo de un Niño intenso, con más tormentas y mayor cantidad de milímetros”.

Este escenario plantea tanto oportunidades como riesgos. Por un lado, garantiza disponibilidad de agua; por otro, obliga a reforzar la planificación para evitar problemas de anegamientos o escurrimientos deficientes.

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