Aumentó 12,4% la faena porcina en Córdoba y el país
El sector porcino nacional consolida una transformación estructural que modifica la matriz de consumo y producción, impulsada por la inversión privada en infraestructura y el fortalecimiento de estándares sanitarios.
El dato, relevado por la secretaría de agricultura, ganadería y pesca de la Nación a través del sistema SIF-SIGICA y la dirección de Porcinos, Aves y Animales de Granja, ratifica una expansión sostenida que mantiene tasas de crecimiento de dos dígitos en el volumen faenado. Solo en agosto, la producción alcanzó las 76.600 toneladas.
Inversiones y sanidad como motores
El desempeño del sector responde directamente a un ciclo de inversiones privadas de escala orientadas a ampliar la capacidad instalada en granjas, mejorar el plantel reproductivo e incorporar tecnologías de manejo que optimizan los índices de conversión. A este impulso capitalizador se suma el estricto fortalecimiento de los esquemas sanitarios mediante la aplicación del nuevo plan nacional de control y erradicación de la enfermedad de Aujeszky, que permitió resguardar el estatus biológico de los rodeos y garantizar la previsibilidad operativa necesaria para sostener el ritmo productivo.
Un récord histórico en el consumo
La oferta creciente encuentra correlato en una demanda interna transformada. El consumo per cápita de carne porcina se situó en el entorno de los 20 kilos por habitante al año, un valor inédito que prácticamente triplica el registrado en las últimas dos décadas. Así, el cerdo dejó de ser un producto marginal o exclusivo del rubro de chacinados para afirmarse como una opción central y cotidiana en los hogares argentinos.
Hacia la promoción con respaldo científico
En paralelo, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) concluyó un estudio exhaustivo sobre cinco cortes tradicionales que evaluó las bondades nutricionales y la calidad analítica de la proteína porcina. El informe técnico determinó con precisión científica los niveles proteicos, el aporte de minerales esenciales y el perfil calórico de su incorporación habitual a la dieta.
Los datos recopilados servirán como insumo clave para futuras campañas de educación al consumidor, que buscarán reforzar la versatilidad culinaria y los beneficios para la salud de los diferentes cortes.
Con una producción primaria respaldada por inversiones sostenidas, eficiencia sanitaria y una demanda local fortalecida por hábitos saludables y costos competitivos, la actividad porcina se afianza en el mapa agroindustrial. El cierre del octavo mes del año confirma que el sector no solo alcanzó volúmenes inéditos de faena, sino que transformó de manera permanente la composición de las proteínas que llegan a las mesas del país.

