Siembra directa: Santiago Lorenzatti llamó a recuperar las buenas prácticas para evitar el retroceso del sistema
En el marco de la 13° Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor, el ingeniero Santiago Lorenzatti destacó los beneficios productivos y ambientales del sistema y advirtió sobre los problemas de manejo que pueden llevar nuevamente a la labranza. La actividad se realizará el 9 de octubre en Monte Buey.
Santiago Lorenzatti - Organizador de la Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor
La siembra directa vuelve a ocupar el centro de la agenda productiva regional con una nueva edición de la Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor, una actividad que se realiza como antesala de la Fiesta Nacional de la Siembra Directa y la Expo ITAI.
El encuentro, que tendrá lugar el próximo 9 de octubre en las instalaciones de Grupo Romagnoli, sobre la Ruta Provincial 6, cerca de Monte Buey, propone combinar capacitación técnica, análisis agronómico e innovación empresarial.
El ingeniero Santiago Lorenzatti, organizador de la jornada e integrante de la Comisión Cooperadora de Padres y Madres del ITAI, explicó que se trata de una iniciativa que busca aportar contenido técnico y reivindicar el papel de la región como cuna de la siembra directa.
“Es la número 13, una jornada de siembra directa y valor agregado, en la cual le damos contenido a lo que es la Fiesta Nacional de la Siembra Directa y la Expo ITAI. Contenido técnico, contenido agronómico y también empresarial”.
La jornada contará con una instancia a campo, donde los participantes podrán observar directamente el estado del suelo mediante dos grandes calicatas, y otra instancia en salón, destinada al abordaje de cuestiones vinculadas con la agronomía y las innovaciones empresariales.

Dos calicatas para observar el impacto del manejo sobre el suelo
Uno de los principales atractivos de la jornada será la posibilidad de analizar dos situaciones productivas contrastantes.
Desde las 14.30, los asistentes se trasladarán al predio de Grupo Romagnoli para recorrer dos estaciones con mega calicatas, es decir, excavaciones que permiten observar en profundidad la estructura y las condiciones del suelo.
El objetivo será analizar cómo las diferentes prácticas agrícolas impactan sobre los indicadores de salud del suelo.
Una de las situaciones estará vinculada con un lote que presenta determinadas limitaciones en materia de rotación, aporte de rastrojos y fertilización. La otra mostrará un planteo con una rotación adecuada, siembra directa sostenida y una buena reposición de nutrientes.
La primera estación estará a cargo del ingeniero agrónomo Cristian Álvarez, especialista en ciencia del suelo y docente e investigador vinculado con la Facultad de Agronomía de La Pampa.
La segunda contará con la participación del ingeniero agrónomo Lautaro Faule, investigador del INTA Manfredi e integrante de la Red Nacional de Cartografía de Suelos.
La propuesta apunta a que los productores puedan visualizar en el propio perfil del suelo las consecuencias de las decisiones de manejo.
Lorenzatti explicó que el contraste permitirá comprender de manera concreta cómo determinadas prácticas pueden favorecer o deteriorar la salud del recurso:
“Vamos a ver, a campo, dos situaciones contrastantes de manejo de suelo y ver el impacto sobre los indicadores de salud de suelo”.
De esta manera, la actividad buscará trasladar conceptos que muchas veces quedan limitados a charlas técnicas hacia una experiencia concreta, donde los participantes puedan observar las diferencias directamente en el perfil del suelo.
El retroceso de la siembra directa y las razones detrás del fenómeno
Uno de los temas centrales de la entrevista fue el reciente informe de Aapresid que advierte sobre una disminución de la superficie bajo siembra directa.
Según los datos mencionados durante la entrevista, el sistema alcanzó el 80,6% de los lotes en la última campaña, dos puntos porcentuales menos que en el ciclo anterior y lejos del máximo del 93% registrado durante la campaña 2017/18.
Para Lorenzatti, este retroceso debe ser analizado con profundidad y no solamente como una discusión acerca de si se debe o no utilizar labranza.
El ingeniero explicó que determinadas dificultades productivas pueden llevar a los productores a recurrir a la remoción del suelo como una solución rápida frente a problemas como la compactación o la aparición de malezas resistentes.
Sin embargo, consideró que el foco debe estar puesto en comprender las causas que originaron esos problemas.
“La labranza puede ser una salida puntual, coyuntural, para solucionar un problema, pero no va a solucionar la causa que nos llevó a eso”.
En ese sentido, señaló que cuestiones como la falta de rotación, el tránsito no controlado o una estrategia de fertilización insuficiente pueden deteriorar progresivamente la calidad del suelo, incluso dentro de planteos que formalmente continúan utilizando siembra directa.
Siembra directa no es solamente no remover el suelo
Uno de los conceptos que atraviesa la mirada de Lorenzatti es que la siembra directa debe entenderse como un sistema de producción integral, y no simplemente como la decisión de no utilizar herramientas de labranza.
El sistema necesita estar acompañado por otras buenas prácticas para poder expresar todo su potencial.
Entre ellas aparecen la cobertura permanente del suelo, las rotaciones, el aporte de rastrojos, el manejo adecuado del tránsito y una correcta nutrición de los cultivos.
“Es un sistema que llegó para quedarse, que muchos beneficios nos ha dado y nos sigue dando a la producción agrícola nacional y al sudeste de Córdoba en particular”.
Para el organizador de la jornada, el problema aparece cuando alguno de los componentes del sistema deja de funcionar correctamente.
Un esquema de siembra directa sin una adecuada rotación, sin suficiente cobertura o con una nutrición deficiente puede terminar generando problemas de compactación, pérdida de calidad del suelo y dificultades en el manejo de malezas.
Por eso, el desafío no pasa solamente por mantener la siembra directa, sino por generar las condiciones para que el sistema sea sostenible en el tiempo.

“La labranza es como bajar la fiebre, pero no resolver la enfermedad”
Lorenzatti utilizó una comparación para explicar por qué considera que la remoción del suelo puede convertirse en una respuesta coyuntural frente a problemas que requieren soluciones de fondo.
“La compactación o la presencia de malezas resistentes es como la fiebre cuando uno se enferma. Si uno se toma un antipirético, vamos a bajar la fiebre, pero no vamos a resolver el problema. Eso sería lo que hace una labranza”.
La metáfora permite resumir una de las principales ideas que estarán presentes durante la jornada: el manejo del suelo requiere prevención y buenas prácticas sostenidas, no solamente respuestas frente a los síntomas.
En este sentido, la discusión sobre el futuro de la siembra directa está estrechamente relacionada con la necesidad de mejorar las estrategias productivas.
La rotación de cultivos, el aporte de raíces, la cobertura y la reposición de nutrientes aparecen como herramientas fundamentales para preservar la estructura y fertilidad del suelo.
Un sistema clave para la producción agrícola argentina
La defensa de la siembra directa no se limita a cuestiones vinculadas con la conservación del suelo.
Para Lorenzatti, el sistema tuvo un papel fundamental en la transformación de la agricultura argentina durante las últimas décadas.
La combinación de siembra directa, genética, biotecnología, fertilización y un mayor conocimiento agronómico permitió incrementar significativamente la productividad y reducir procesos históricos de degradación, especialmente la erosión hídrica y eólica.
“Somos pioneros a nivel global. Se frenó un fenómeno muy importante por esa época, que era la erosión hídrica y eólica. Los suelos literalmente se volaban o se perdían por escurrimiento”.
La reducción de la erosión estuvo acompañada por una mejora en el aprovechamiento del agua. Al mantener el suelo cubierto y reducir su remoción, una mayor proporción del agua queda disponible para los cultivos.
Ese cambio, combinado con otros avances tecnológicos, permitió construir un modelo productivo de mayor eficiencia.
Siembra directa, materia orgánica y captura de carbono
Otro de los aspectos destacados por Lorenzatti es el vínculo entre siembra directa, materia orgánica y carbono en el suelo.
Cuando el sistema está correctamente manejado, el aporte de rastrojos puede contribuir a recuperar parte de la materia orgánica perdida durante períodos anteriores de agricultura con labranza.
La materia vegetal incorporada al sistema permite que parte del carbono capturado por las plantas a través de la fotosíntesis permanezca en el suelo.
En un contexto marcado por el cambio climático, este proceso adquiere una importancia adicional.
“Gana el ambiente, también gana el suelo y a partir de que se mejore el suelo, gana la productividad de nuestros cultivos. Es decir, es un gana-gana que creo que es el camino que tenemos que seguir para seguir siendo sustentables”.
La mirada plantea así una relación directa entre salud del suelo, productividad y sustentabilidad ambiental.
El desafío consiste en lograr que el balance de carbono de los sistemas agrícolas deje de ser negativo y pueda avanzar hacia situaciones de neutralidad o incluso de balance positivo, siempre acompañado por un manejo agronómico adecuado.
El desafío de no perder décadas de construcción productiva
Para el organizador de la Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor, el debate actual requiere mirar más allá de los resultados de una sola campaña.
La agricultura argentina construyó durante décadas un capital productivo basado en la conservación de los suelos, la incorporación de tecnología y la mejora del conocimiento agronómico.
Por eso, Lorenzatti consideró que las decisiones coyunturales no deberían comprometer ese capital construido durante generaciones.
En ese sentido, la jornada será una oportunidad para analizar cuáles son los problemas actuales y qué herramientas existen para enfrentarlos sin abandonar los principios fundamentales del sistema.
Monte Buey, una región ligada a los orígenes de la siembra directa
La elección de Monte Buey para este encuentro tiene además un fuerte componente simbólico.
La región es reconocida por su protagonismo histórico en el desarrollo y expansión de la siembra directa en Argentina, junto con localidades y zonas productivas del sudeste de Córdoba.
Lorenzatti destacó el trabajo conjunto entre la Fiesta Nacional de la Siembra Directa, la Municipalidad, el ITAI, la Expo ITAI, productores e instituciones de la región.
El objetivo no es solamente capacitar, sino también poner en valor una identidad productiva construida durante décadas.
“Es una forma de mostrar el colegio y también de revalorizar nuestra región, que es pionera en siembra directa”.
La participación del ITAI también permite vincular la actividad productiva con la formación de las nuevas generaciones de técnicos y profesionales.
Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor: cuándo y dónde será
La 13° Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor se realizará el viernes 9 de octubre desde las 14.30 horas.
La actividad tendrá lugar en las instalaciones de Grupo Romagnoli, sobre la Ruta Provincial 6, kilómetro 205, en cercanías de Monte Buey.
El programa combinará una actividad a campo con el análisis de dos calicatas y una instancia de capacitación en salón.
La propuesta estará orientada a productores, profesionales, estudiantes, técnicos y todos aquellos interesados en conocer las nuevas herramientas para mejorar el manejo y la conservación del suelo.
La siembra directa, ante el desafío de sostener un sistema productivo
El debate actual no parece estar centrado en abandonar o defender la siembra directa como una tecnología aislada, sino en cómo recuperar las condiciones necesarias para que el sistema funcione correctamente.
Los problemas de compactación, malezas resistentes, falta de rotación, deficiencias nutricionales o manejos inadecuados pueden generar situaciones que lleven a algunos productores a considerar nuevamente la labranza.
Pero la respuesta, según Lorenzatti, debería comenzar por identificar las causas.
La siembra directa permitió reducir la erosión, mejorar el uso del agua, incrementar la productividad y aportar herramientas para construir sistemas agrícolas más sustentables. El desafío ahora es sostener esos beneficios frente a las nuevas dificultades productivas y económicas.
La jornada de Monte Buey buscará justamente poner esos temas sobre la mesa y recuperar una mirada integral sobre el suelo.
Porque, como resumió Lorenzatti, la clave no está solamente en evitar remover el suelo, sino en construir un sistema de manejo capaz de mantenerlo sano y productivo a largo plazo.
