Crisis en la lechería: los tambos de Córdoba enfrentan uno de sus peores momentos de rentabilidad
Gabriel Terreno advirtió por el aumento de los costos: “Los precios suben en ascensor y el precio de la leche sube casi en escalera”
Gabriel Terreno
La lechería atraviesa un escenario de fuerte presión sobre la rentabilidad en Córdoba, con un incremento sostenido de los principales costos de producción que, según productores del sector, no logra ser compensado por la evolución del precio que reciben por el litro de leche.
Un informe realizado junto a Inagro señala que la actividad se encuentra en uno de los momentos más complejos de los últimos años. El incremento del precio de la leche quedó por debajo de la inflación, mientras que insumos fundamentales para el funcionamiento de los tambos, como el maíz, la soja, el combustible, los alquileres y los alimentos para los animales, registraron importantes aumentos.
Para conocer de primera mano cómo impacta esta situación en los establecimientos productivos, Gabriel Terreno, productor lechero de la provincia de Córdoba, analizó el presente de la actividad y explicó por qué los números resultan cada vez más difíciles de sostener.
Aumento de costos y una recuperación lenta del precio de la leche
Terreno describió el panorama actual de la lechería como “muy complejo”, tanto para Córdoba como para el resto del país. Uno de los principales problemas está relacionado con la diferencia entre la velocidad a la que aumentan los costos y la evolución del precio que recibe el productor.
“Los precios suben en ascensor y el precio de la leche sube casi en escalera.”
La frase resume una de las principales dificultades que atraviesa el sector: mientras los insumos necesarios para producir aumentaron rápidamente, el valor del litro de leche tuvo una recuperación mucho más lenta.
Entre los componentes que más impactan sobre la estructura de costos aparecen el maíz, el expeler de soja, el combustible, los forrajes, los alquileres y la mano de obra. Todos ellos son determinantes para sostener la producción diaria de un tambo.
Según explicó el productor, actualmente los establecimientos están aprovechando los niveles de producción para intentar compensar la pérdida de rentabilidad, aunque ese margen podría reducirse durante los próximos meses.
“Hoy estamos haciendo picos de producción y medianamente nos alcanza a compensar”, explicó Terreno, aunque advirtió que el escenario podría complicarse con la llegada de temperaturas más elevadas y el período de secado de las vacas.
El maíz, uno de los insumos que más pesa en la estructura productiva
Dentro de la alimentación del ganado, el maíz ocupa un lugar central. Su evolución de precio tiene un impacto directo sobre los costos de los establecimientos lecheros y también sobre otras actividades agropecuarias.
Terreno señaló que el valor del cereal se encuentra actualmente en torno a los 290.000 pesos por tonelada, una cifra que representa una presión significativa para los productores.
A esto se suma el encarecimiento de las fuentes proteicas utilizadas en la alimentación. El expeler de soja y las harinas de soja son componentes fundamentales de las dietas destinadas a sostener los niveles de producción de leche.
El productor graficó la diferencia existente entre algunos de estos costos y el valor recibido por la producción: mientras mencionó un precio de aproximadamente 560 pesos para la soja, el litro de leche correspondiente a septiembre se ubicó en torno a los 535 pesos.
Ese desfasaje genera una situación particularmente delicada para los tambos, ya que el aumento de los costos no se traslada con la misma velocidad al precio final que recibe el productor.
El precio de la leche quedó por debajo de la inflación
Uno de los datos centrales del análisis es que el precio del litro de leche registró un incremento interanual, pero por debajo de la inflación, lo que implica una pérdida de poder de compra para el productor.
De acuerdo con los valores mencionados durante la entrevista, el litro de leche se ubicó en 535 pesos en septiembre, lo que representa un incremento cercano al 13% respecto del mismo mes del año anterior.
Sin embargo, para Terreno, ese aumento no resulta suficiente para absorber el crecimiento general de los costos.
“Si lo querés tomar, también hay otro parámetro para tomar que no está mal, pero no nos dan los números: es si lo comparas con respecto al precio del tipo cambiario en dólares.”
La comparación con el dólar también deja al sector en una situación compleja. Según explicó, el valor recibido por el litro de leche se encuentra alrededor de los 30 centavos de dólar, pero esa referencia tampoco alcanza para compensar el incremento de los costos de producción.
¿Cuál debería ser el precio del litro de leche?
Ante este escenario, una de las preguntas centrales para los productores es cuál debería ser el valor del litro de leche para recuperar cierto equilibrio económico.
Terreno estimó que un precio cercano a los 600 pesos por litro permitiría afrontar de mejor manera los costos actuales.
“Hoy un número adecuado para el precio del litro de leche estaría dentro de los 600 pesos el litro.”
Según explicó, ese valor permitiría acompañar de mejor manera la evolución de la inflación y los incrementos registrados en insumos esenciales, especialmente el combustible, que tiene incidencia tanto en la alimentación como en el movimiento de los animales y los forrajes.
La referencia de los 600 pesos, de todos modos, debe entenderse como un valor orientativo, ya que la estructura de costos puede variar considerablemente entre establecimientos según el sistema productivo, el nivel de producción, el acceso a recursos propios y los costos de alimentación.
Uno de los peores momentos de rentabilidad de los últimos 10 años
La situación actual también plantea interrogantes sobre la rentabilidad histórica de la actividad tambera.
Terreno coincidió en que el sector atraviesa uno de los períodos más difíciles de la última década, aunque recordó que la lechería históricamente ha atravesado ciclos de mayor y menor rentabilidad.
“Es uno de los peores momentos en los 10 años, pero siempre tenemos altos y bajos en la lechería.”
La combinación de costos elevados y un precio de la leche que no evoluciona al mismo ritmo genera una reducción de los márgenes económicos de los establecimientos.
Para los tambos, el problema no se limita a un único insumo. La presión se acumula a través de toda la cadena de producción: alimentación, combustible, alquiler de campos, salarios, reposición de hacienda y producción de reservas forrajeras.
El clima, uno de los pocos factores a favor
Dentro de un panorama complicado, el productor destacó un elemento que actualmente juega a favor de la actividad: las condiciones climáticas en la región.
Sin embargo, la situación tampoco estuvo exenta de dificultades. Terreno recordó el impacto que tuvo una fuerte pedrada en la zona, que provocó daños importantes sobre las reservas destinadas a la alimentación de los animales.
Las reservas forrajeras son un componente estratégico para cualquier establecimiento lechero, ya que permiten sostener la alimentación del rodeo y amortiguar los efectos de variaciones en los precios de los alimentos.
Por eso, cualquier daño sobre esas reservas puede traducirse posteriormente en mayores costos para el productor.
La diferencia entre el precio al productor y el precio en góndola
Más allá de los costos productivos, Terreno puso el foco en otro de los problemas estructurales de la cadena: la diferencia entre el precio que recibe el productor y el valor que paga el consumidor.
El productor consideró necesario reducir esa brecha para mejorar el funcionamiento de la cadena y, al mismo tiempo, estimular el consumo de productos lácteos.
“No se puede que el producto a nivel tranquera de campo valga 535 pesos y en una góndola valga una leche descremada dentro de los 2.800, 3.200 pesos.”
La diferencia entre ambos valores evidencia, según el productor, la existencia de una importante distancia entre el primer eslabón de la cadena y el consumidor final.
Terreno sostuvo que una reducción de esa brecha podría contribuir a mejorar el consumo, al permitir que los productos lleguen al consumidor a valores más accesibles sin que eso implique necesariamente trasladar todo el peso del ajuste al productor.
El desafío para los tambos de Córdoba
La situación de la lechería plantea un escenario complejo para los establecimientos de Córdoba. La actividad necesita mantener niveles elevados de producción para compensar márgenes cada vez más ajustados, mientras enfrenta una estructura de costos que continúa siendo elevada.
El comienzo de los meses más cálidos agrega además nuevos desafíos productivos, especialmente por el impacto que las altas temperaturas pueden tener sobre el rodeo y por el período de secado de las vacas.
En este contexto, la evolución del precio de la leche será determinante para definir el margen de los productores durante los próximos meses.
El diagnóstico de Terreno coincide con la preocupación que atraviesa al sector: la producción continúa, pero con una rentabilidad fuertemente condicionada por el aumento de los costos.
La ecuación, por ahora, sigue siendo desfavorable. Mientras los costos avanzan rápidamente, el precio de la leche continúa recuperándose a un ritmo mucho más lento, dejando a los tambos de Córdoba frente a uno de los escenarios económicos más exigentes de los últimos años.



