Deán Funes: transformar forraje en más carne con el riego
En el norte de Córdoba, especialmente en la zona de Deán Funes, incorporar pequeñas superficies bajo riego puede mejorar la producción de forraje, aumentar la carga animal y reducir la dependencia de las lluvias en los sistemas de cría bovina.

Un sorgo para silaje bajo riego puede producir unos 10.000 kg de materia seca por hectárea, frente a los 4.000 kg de una pastura megatérmica en secano.

Según las estimaciones, destinar apenas el 10% de un establecimiento al silaje bajo riego permitiría elevar la capacidad de carga de 0,69 a 0,91 equivalentes vaca (EV) por hectárea, un incremento del 33%. En un campo de 200 hectáreas, esto representa pasar de 137 a 182 EV.
Además, el manejo estratégico de estas reservas forrajeras puede mejorar los índices reproductivos, el peso de los animales y la producción de carne, con incrementos potenciales superiores al 45%.

En esta línea, antecedentes del ingeniero Valdez, de 2013, mostraron que incorporar un 7% de la superficie a cultivos para silaje en secano elevó la producción de carne un 28%.
La intensificación también implica mayores costos. Producir sorgo bajo riego se estima en unos US$ 300 por hectárea, a los que se suman aproximadamente US$ 370 por hectárea para picado, acarreo, confección y almacenamiento.
Por eso, la rentabilidad debe evaluarse según el valor adicional generado en carne y la capacidad de recuperar la inversión.
El riego no exige transformar todo el establecimiento: puede funcionar como un motor forrajero estratégico para sostener más animales, mejorar la estabilidad del rodeo y reducir el riesgo climático.
El objetivo es producir más carne y con mayor previsibilidad sobre la misma superficie.


